miércoles, 19 de septiembre de 2007

El poeta maldito

Hoy, una de esas casualidades de la vida, me dejo reencontrarme con uno de esos placeres que me gustaría saborear a diario, laContra, no es ni la primera ni será la última vez, que una lectura de éste breve, y ello mucho más bueno, regalo provoca en mi una reacción, la compra de un libro, la investigación de un personaje, y en este caso la dedicación de unas breves palabras a un artista.

No voy a entrar en demagogias de si poeta, cantante o vividor, simplemente me encanta escuchar su música, me gusta la formar de decir las cosas, es como sabina, consigue expresar palabras que en pocas ocasiones usarias, una sensación compartida por casi todos.

Ha sido dibertido como cada una de las respuestas no me dejaba indiferente, así que voy a intentar reflejar aquí lo que paseaba por mis neuronas a cada palabra.

Un saludo,

Ivan

ANDRÉS CALAMARO · CANTANTE
"En un día puede salir el sol tres veces"
IMA SANCHÍS - 19/09/2007

46 años. Nací en Buenos Aires. Vivo en pareja y tengo una hija de 8 meses, Charito. Cursé unos meses de Derecho. Para progresar hay que dar disgustos a los padres. Crecí en una familia monoparental laica, socialista y feminista. Cuando Dylan fue a cantar para el Papa debió preguntarle al oído si tenía información del más allá

[Ivan] Es una verdad como la vida misma, nunca lo había planteado así, creo que es una de esas reflexiones que te hiela la espalda. Lo más preocupante quizá es que el día que me toque ser padre no podré dejar de disgustarme ... por que mis hijos dejen de querer ser solo hijos

- A los 46 uno está harto de algunas cosas, ¿de qué lo está usted?
–Hace 25 años que Al Pacino sólo habla con un periodista y hace poco le dijo: cuando entra el amor en nuestra vida, nuestra vida se ordena y se termina el caos, y cuando el amor se va, vuelve la oscuridad y el caos.

[Ivan] Habrá mucha gente que no esté de acuerdo con esta afirmación, me gusta que hable en genérico, la hace más actual, simplemente puedo decir que estoy de acuerdo, es como si la genética hiciera que la desidia habitual en el hombre (sin entrar en generalizaciones) se diluyera con la llegada de la primavera... es como sacar lo mejor de ti, en ocasiones cosas que ni siquiera sabes que tienes, o peor aún, cosas que ni siquiera quieres

–¿Harto de caos?
–La soledad y yo fuimos una pareja tremenda, es difícil convivir con ella.Y los estados de ánimo son un invento terrible que no sirve para nada.

[Ivan] Es difícil luchar contra corriente, en ocasiones intento recordar lo que sentía, lo que quería ser de pequeño, lamento no haber luchado más por seguir siendo yo mismo, pero los cambios, la vida en sí misma, te erosiona, te adapta, te amolda ... me gustaría volver a vivir en esa época en la que los estados de ánimo no existían, en que un estornudo no era síntoma de gripe

–¿A qué tipo de familia pertenece usted?
–Intelectuales. Mi viejo, que tiene 90 años, era abogado, pero en aquella época todos lo eran, dirigía el suplemento de cultura del Clarín. Mi madre, que tiene 85, cuando yo nací ya era profesional y divorciada.

–¿Y cómo se ganaba la vida?
–Es dietista, pero nunca utilizó esa palabra, tiene su propio método. Mi mamá siempre ha sido la señora Masel.

–¿Eligió usted la soledad como pareja?
–Fueron pocos años pero intensos; suficientes para labrarme una fama de poeta maldito sin serlo y habiendo sobrevivido. Es decir que ni era tan poeta ni tan maldito, pero esos son mis títulos nobiliarios.

–¿Ya no soy el viejo Andrés que no dormía
jamás?
–Me dediqué a la noche, a la bohemia y al canallismo como un verdadero profesional. Hundiéndome en ello aprendí que en un mismo día puede salir el sol tres veces y observé las cosas que realmente ocurren en la ciudad fuera de esta habitación de hotel.

–...
–Conocí los suburbios, los oficios de la noche, la delincuencia, los arrabales, cuáles son las diferentes formas de robar un banco y también tuve una relación muy íntima con la música, me sentía artista genuino en esa renuncia.

–¿Renuncia a qué?
–A ver la televisión, leer los periódicos y salir a la calle de día. A veces me despertaba, miraba el reloj, y no sabía si eran las siete de la tarde o las siete de la mañana porque la luz de esas horas se parece. Escribí mucho en esa época y fue interesante para mí como anarquista de la música, fuera de la moral y de lo permitido.Yaprendí mucho de los ladrones.

[Ivan] Está claro que como comento antes, resulta complicado ir contra corriente, por más que lo intentes, quizá de ahí que en ocasiones, los bohemios enfermos de rutina ... como me gusta sentirme, nos sentamos identificados con tus letras, con tus textos, con tus canciones (PD: Tristemente creo que no habría llegado jamás a la conclusión de que la intensidad de la luz és la misma a las 7 y las 19h ... )

–¿Qué aprendió?
–Categorías en la amistad, la lealtad y el respeto, cosas que en un ambiente musical no había visto nunca. Los músicos son gente más blanda que nunca termina de romper el huevo y que tienen la vida fácil porque se dedican a lo que les gusta. Así que le dije a mi amigo el gallegordo: ¡salgamos a delinquir!

[Ivan] Quizá es por eso que las personas los idolátran, quizá es por eso que la gente se pega por participar en TV recluting, es el camino fácil hacia lo placentero ... ummm que rico.

–¿Y qué tal le fue?
–Me llevó a uno de esos locales que abren a las cuatro de la madrugada, cuando todos los demás cierran, y en los que gobiernan las mujeres. Allí me senté con la aristocracia de los ladrones, los que tienen códigos.

[Ivan] Existen otros?

–¿Existen?
–Sí, pero ahora están mezclados con los miserables, los que roban a las abuelitas, y los yonquis. Empecé entonces a frecuentar un club en un barrio de tango con los piratas, que tenían un cantante de tango que les amenizaba las reuniones haciéndolos llorar cuando ya estaban muy borrachos.A mí me adoptaron como poeta filósofo.

–Entiendo.
–Todavía conservo esas amistades. Nunca salimos juntos a robar ningún galeón, aunque les gusta recordar cuando yo les pedía salir a trabajar.

–¿Fue entonces cuando dijo "me estoy sintiendo tan a gusto que me fumaría un porrito" en un concierto multitudinario?
–Eso fue antes. Cuando lo dije estaba pensando en Tierno Galván y aquella madrileña edad de oro. Es decir, que lo dije con espíritu tierno. Tocábamos para cien mil personas en el aniversario de la Ciudad de la Plata en el año 94. Yo ya era abanderado de la causa cannábica.

–Fumaba, entiendo.
–Entre otras cosas. Los de mi generación cuando conocimos la libertad la usamos de la primera manera que se nos vino a la cabeza: friéndonos el cerebro. Pero lo del porro pasó después yme pareció que ya venía siendo hora de llamar a las cosas por su nombre.

[Ivan] En ocasiones creo que sería provechoso para nuestras generaciones, las posteriores, saborear la pérdida de la misma ... no para freírnos el cerebro, pero si para valorar más lo que tenemos, quizá habría menos miserables, menos ladrones de abuelitas ... Estaría bien recordar de donde venimos para que el camino fuera para mejor ... y no cícliclo

–Casi va a la cárcel.
–El escándalo fue en el fondo un asunto político que me llevó a tres juicios. Perdí tiempo y dinero, pero creo que para la sociedad fue bueno, lo que pasa es que después la realidad cambió.

–¿A qué se refiere?
–Ahora la población marginal se pone de bazuco, de residuo de cocaína. Consumo que crece geométricamente.

–¿Usted nunca se entregó a las drogas?
–No les entregué mi muerte ni se me cayeron los dientes, pero si habláramos de drogas, sabría de lo que estoy hablando.

–¿Qué fue lo feo de la noche?
–Hace poco me reuní a tocar con dos viejos amigos. Quedamos a las diez de la mañana para terminar a las ocho de la tarde, todos queríamos volver a casa prontito.Y no fumamos ni un cigarro, ni tomamos cerveza. No nos fuimos juntos a ningún bareto ni a ver a ningún camello, y tampoco nos sentimos ni aburridos, ni viejos, ni cobardes, ni unos currantes infelices.

[Ivan] De nuevo la espalda helada, cuantas veces sentí que sentían ... que era aburrido, cobarde, mayor para mi edad ... cuantas veces creí que tenían razón. De hecho no se si me reconforta escuchar que sí, que las cosas se deben hacer en la medida que te lo pide el cuerpo y, nunca en la medida en la que te lo pide la sociedad, tu entorno, y los que te rodean. Sí amigos ... me siento orgulloso de espetar que no necesito colocarme para pasarlo bien, no por ello soy un héroe, ni tampoco un infeliz

–¿Eso es la madurez?
–Puede ser que a mis 46 años me sienta el más joven de los adultos, o tal vez tenga razón Al Pacino en lo del amor y el fin del caos.

[Ivan] Será que nací mayor Ima Sanchís jejeje, en cualquier caso yo hice más locuras por amor que por soledad ... o sería por desamor...

–¿Esta usted enamorado?
–Sí, después de haber escrito tantas canciones de amor finalmente he conocido el amor; pero la felicidad es frágil, nos hace poderosos y temerosos, sensibles y quebradizos.

[Ivan] O sea que cuando cantaba letras de amor ... eran solo teóricas ... jejeje menos mal que no hice de tus letras una religión ... Sobre lo de la fragilidad de la felicidad ... creo que yo diría que es frágil en función de como de lejos tengas tu libro de autoayuda ... como me gustaría volver a tener la mente fresca, por supuesto también la edad ..., como cuando mi único stress era que iba a suceder en el siguiente capítulo de los dibujos de turno ... cuando felicidad, trabajo, dinero ... no tenían espacio en mi diccionario

Gracias a los señores de laVanguardia por ese maravilloso espacio.

Un saludo,

Ivan

1 comentario:

Antonio dijo...

Me encantó.
La entrevista y tus comentarios.
¿Cuando nos dedicaremos únicamente a la bohemia y al canallismo?

...aunque sólo sean fotográficos...

Besos