lunes, 22 de septiembre de 2008

Key

Hace pocos días escribía sobre las personas con vocación, las personas sin ella y mis dudas en referencia a cual de los dos tipos me reconozco.

No creo que sea hoy el día en el que pueda aclarar esa duda existencial pero, como siempre, aparece una contra para remover mis cimientos. Desde pequeño he admirado la fotografía de National Geographic. Bien en realidad siempre he babeado con perderme durante horas viendo fotografías de la Organización

Sin lugar a dudas, esta fotografía de Steve McCurry (que tuve la suerte de ver en una exposición del fotògrafo en l'Illa Diagonal) es una de las más reconocidas. Increible mirada de Sharbat Gula la niña, y así lo será para siempre pese a tener algo más de 30 años, Afgana fotografiada durante el 1984


Es difícil ver una fotografía que te deje indiferente, por la composición, por la atmósfera, bla bla bla ... que demonios!!!! paparruchas, por que transmiten un momento, un instante, no se describirlo de otro modo.

En general acabo deseando estar en ese lugar, vivir ese momento, compartirlo, visitar tantos y tantos lugares.

Ahora mismo, en mi mesa del trabajo, escuchando Pictures of You de The Cure, que curioso, con 12 pestañas abiertas que alertan del intenso día que me espera. Me pregunto como sería mi vida visitando lugares, dando mi punto de vista de las cosas. En realidad debería bajar de mi núvol màgic y aterrizar en mi realidad. Tampoco está tan mal pasarse las noches jugando con el photoshop retocando viejas fotos para darles una nueva versión, ni mejor ni peor, simplemente más acorde a tu momento actual.

Sobre el artículo en sí mismo, al leer el título he pensado que al personaje de hoy le sobraba algo de vanidad, pese a que no me gusta tener prejuicios, pero como leer National Geographic ya impulsa mi adicción, me he puesto a escribir éste post. Y, una vez me he dejado llevar por el texto, he podido ver que Sr. Dickman comparte la importancia de los momentos.

Ante la reflexión de recordar un momento del pasado, una reflexión profunda siempre te acaba llevando a un momento, un instante: un piropo de tu abuela, una gamberrada con amigos, una conversación tumbados en el césped a la luz de las estrellas, la cabaña de aquel verano, la victoria en un partido, el primer beso, una guerra de cosquillas, unas sesión de risa hasta llorar... tantos y tantos otros

Haciendo referencia palabras exactas del entrevistado

Puede ser la foto de la historia o la de mis historias.

¡Exacto! Pero nuestra memoria no recuerda secuencias asociadas a un hecho, sino una imagen... Por eso... ¡haga fotos de familia! Son sus instantes, son su vida: no se los pierda.
Me ha hecho especial gracia leer el comentario sobre su relación son los plumillas

¿Qué tal se lleva con los plumillas?

¿Los periodistas que escriben? Tenemos un pacto: ellos explican su historia con palabras y yo la mía con imágenes. Las publicamos juntas, pero son diferentes, aunque no contradictorias, porque los dos contamos la misma verdad.

Al final de la entrevista, con casi medio post escrito, he podido leer una aclaración en referencia a la presunta vanidad del fotógrafo, y para ser verdad creo que es una buena regla la de intentar no tener prejuicios, como aclara Lluís Amiguet, Dickman no lo es.

Siempre que recuerdo esa definición de fotografía, un instante inmortalizado recuerdo esta fotografía, no es de National Geographic, pero la he visto tantas veces en las galería de Arte Mont Falcó, en Puerta Ferrisa. Y nunca me deja indiferente.


Es una fotografía de Robert Doisneau, no ha sido difícil encontrarla, primera salida del buscado de imágenes de google con las palabras "beso parís", parece que no soy muy original con mis gustos, en realidad creo que es una fotografía que convence por sí misma, así que me parece lógico que sea popular.

Eso sí, en este caso, quizá preferiría ser el fotografiado.

He buscado en google alguna fotografía de Jay Dickman, algunas las he reconocido de mi colección de fotos de National Geographic, para mi anónimas hasta hoy. Os linko un de las que más me ha gustado.


Pues sí, me parece un bonito momento. Un día volveré a saltar sobre los charcos, I promise U.

Por último os paso un corto francés, un pequeño punto de vista de que pasa con los globos que perdemos, que perdimos... y que siguen ahí esperándonos en el espacio. Gracias María José.

Un abrazo,


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