martes, 11 de noviembre de 2008

Etapa 2: Uterga - Torres del Río

Segunda etapa completa, primera noche de poco descanso, adaptación a literas, ronquidos, pedetes, y algún que otro gemido.

La verdad es que el albergue de Uterga estaba muy bien , algo caro en comparación con el resto del camino (10 €) y no tenían parking para bicis, las atamos a un árbol en el lateral. Pero el trato, la cena, la limpieza de los aseos, la habitación ... todo muy bien.

Nuestro primer amanecer fue con algo de frío, frío era lo que creíamos que sentíamos hasta ese momento jejeje en realidad el frío estaba por llegar. Esta fué la última etapa antes del cambio de horario, por tanto la única en la que vimos amanecer, ver salir el sol en los primeros pedaleos durante el acercamiento a Puente de la Reina.


Después de nuestro primer almuerzo la etapa se presentó mucho más dura y exigente de lo que estaba previsto. La verdad es que el camino en la provincia de Navarra está poco adaptado a la bicicleta y, son muchos los bicigrinos que prefieren hacerlo por carretera.

Nosotros, insolentes inexpertos preferimos el reto de seguir las flechas del sendero ... a pesar de acabar empujando la bicicleta en muchos momentos. En esta primera parte del camino los kilómetros a solas fueron muchos, descubrir el silencio me pareció sin duda suficiente recompensa. Eso y los viñedos rojizos navarros, menudo espectáculo. Tuvimos que convivir con nuestro primer pinchazo jejeje unos pocos problemas nos dió esa rueda delantera de Silvia


Estella es uno de los regalos que ofrece esta etapa, comimos una pieza de fruta, un poco de chocolate y alguna barrita energética en esta población, y seguimos algún kilómetro más durante la tarde. También degustamos un poco de rioja en la fuente de vino de las Bodegas Irache.


El final de la etapa fue algo duro, yo al menos noté primeros síntomas de fatiga en las piernas, después de una dura bajada de piedra llegamos a Torres del Río y decidimos finalizar nuestra etapa allí.

A la llegada al pueblo tuvimos el recibimiento de unos pequeñuelos, que se ofrecieron amablemente a ayudar a Silvia a empujar su bicicleta, al menos un trozo, hasta la parte más alta, que es donde estaba el albergue de esta población. Los pequeños dejaron claro a quien le quedaba mejor el culotte, a mi les faltó señalarme y empezar a reírse ... no me hicieron ni caso...

La pension de Torres del Río también fue agradable, habitación pequeña, de tan solo 3 literas, que facilita el descanso. Las duchas también confortables. Fue nuestro primer contacto con el lavadero, el wolite, las pinzas, el tendedero ... las primeras señales de que no se necesita tanto para sobrevivir sin la comodidad de las lavadoras, las secadoras ... las "mamás"... (bueno eso para el resto, que nosotros vivimos solos jejeje) Fué también la primera sesión de limpieza de bicicletas ... quitando las primeras motas de polvo jejeje

También recibimos las primeras alarmas de la llegada de la ola de frío polar ... menuda alegría jejeje

Compartimos habitación con una mujer alemana, increíble señora, y su compañero de peregrinación, se habían conocido en el camino, un joven alemán que lo hacía por primera vez y que iba a remolque de esta señora, algo mayor, que lamentaba el lento rítmo de su acompañante, pese a lo agradable de su compañía jejeje una diosa, ojalà pueda yo seguir su ritmo con su edad, sería fantástico.

Cenamos con ellos, en una mesa compartida con el resto de peregrinos del albergue, apenas unos 10 o 12. Una vez cenados, antes de las 20h nos fuímos a tomar el merecido descanso no sin antes disfrutar con uno de los personajes que me deja el camino, un americano que peregrinaba con su trompeta... y que amenizaba las diferentes poblaciones que visitaba...


Bonito sabor de boca irse a la cama con la trompeta resonando en la cabeza ...

Al final unos 55 - 60 kms, llegando casi a los primeros 100 km del total de la aventura. Si tuviera que elegir una frase para esta jornada, quizá sería

Enjoy the silence


El mapa aproximado de la ruta.


Ver mapa más grande

Un abrazo,