domingo, 9 de noviembre de 2008

Ready to run

No creo que sea la primera vez que empiezo un post aplicando la técnica de la "finta", la tan ilustremente usada por Mr. Pausch en su célebre ponencia, y que tantas veces, sobretodo cuando estoy tan abrumado por lo que intento explicar que no encuentro las palabras, aplico yo. De hecho tengo la certeza que por más que lo intente seré incapaz de describir con justicia el objeto del escrito.

Empiezo por describir lo que me rodea, sin más, para que empiecen a fluir las palabras, una tras otra, y ver que acaba saliendo, espero que al final, lo escrito, sea de vuestro interés.


Aquí me encuentro, un domingo, cerca de las 20:00h ... los últimos 15 días, a esta hora, estaría dentro de mi saco de dormir, con mis tapones rosa en la mano, a la espera de darle las buenas noches a Silvia, y conciliar el bien merecido descanso. Escuchando en el iTunes, el mismo que hace 15 días que no uso, Not as we de Alanis, contestando alguna llamada rezagada de familiares y amigos que creen que aún estoy de vacaciones...

Y, me empiezo a enfrentar a este momento, hace casi tres semanas que no escribo, ha valido la pena saborear esta vivencia lejos de lo que para mi es mi rutina, mi día a día, un ordenador. Pese a todo he escrito mi pequeño, mi breve, diario, que me acompañaba en los muchos y gustosos ratos de soledad que ha tenido el viaje.

Han sido unos 750 km de subidas, de bajadas, de rectas... con calor, frío, lluvia, viento, niebla, nieve... con pinchazos, con barrizales... con maravillosos paisajes, con agradables compañeros con ganas de compartir contigo un momento, sabiendo de antemano la más que probable caducidad de la relación, o eternidad ... véase como se quiera. Quizá mejor quedarse con la segunda opción, encaja más conmigo.

Como siempre, la sensación de vacío al llegar, me recuerda que el premio está en el camino, en ese día a día previo a la llegada. En esta ocasión, este premio en particular, ha sido sin lugar a dudas, muy grande. Durante los próximos días intentaré describir las diferentes etapas, la relación de cosas que sobraron y que echamos en falta - más bien pocas, lo cual habla bien de los consejos que seguimos a la hora de preparar el equipaje - por si fuera de interés para algún futuro peregrino.

La realidad es que me quedo con las ganas de más. Eso sí, siguiendo consejos de otros peregrinos y vista la experiencia vivida, me gustaría repetir, aunque sea parcialmente, esta experiencia como caminante, no tengo dudas que te permite desconectar más que en bicicleta, quizá disfrutes de otro modo el viaje.

En particular me quedo con las ganas de hacer las etapas entre Saint Jean Pied de Port y Pamplona, al ser la parte que no he podido ver en éste mi primer camino.


Ha sido fantástico poder disfrutar de tantos y tantos momentos de Silencio, en ocasiones difíciles de entender, de compartir, pero para mi tan necesarios.

Creo que intentar enumerar los lugares que me han fascinado será un esfuerzo en vano, y tendré que editar el contenido de este post eternamente, pero lo haré.

Genial la primera semi etapa, ascendiendo el monte del perdón, una vez abandonamos Pamplona, por camino, caminando el rato que hiciera falta, el premio en forma de maravillosas vistas bien valió la pena; La noche en Uterga, que maravillosa cena, que crema de calabaza; dura resultó la segunda jornada, con continuas subidas y bajadas, nuestro primer pinchazo, cuando la inercia del stress aún me hacía correr en plano, subida y bajada ... ; Fantástico dejar de recordar el día de la semana en el que estábamos; los kilómetros a solas por los rojizos viñedos de La Rioja; el alto de la pedraja y su mirador; los vuelos de casi-spiderman desde la litera; las eternas llanuras de Burgos y Palencia - menos agradables sin duda -; las equivocaciones de ruta - eterna vía trajana -; León y su Catedral, no te cansarías de ver sus vidrieras; la conversación con Xavi "de la Ballena"; las cenas de "Beso" en los albergues; los mantecados de Astorga; los pucheros de lentejas; la extroversión hecha persona: "ilRiojano" Sergio; espectáculo en forma de ascensión a la cruz de ferro, perdernos en caminos de nieve; que belleza tiene el Bierzo, el contraste otoñal de sus campos, sus castaños, sus viñedos; la hora de vivencia en Manjarín, con su particular Templario; la merecida y genial semi-borrachera de Godela en Ponferrada; la majestuosa ascensión al monte do cebrerio, imposible de describir, imposible de plasmar en una fotografía, la sensación que invadía nuestros agotados cuerpos al ver los montes que íbamos dejando atrás, que regalo nos daba el tiempo en forma de sol; después de un día de dura niebla y lluvia... el paseo por Portomarín, un pueblo que en las guías creo que no se le hace justicia, algo que es de agradecer, así disfrutamos de una enorme sorpresa; A partir de ahí, inspiración, la culminación del trayecto, continuas subidas y bajas de bosques Galegos, uno tras otro, con un sin fin de árboles alineados a ambos lados del camino, marcando el sendero a seguir... cada vez más altos, con más colores, con más castañas y hojas rojizas en el suelo; el pulpo en Melide; el maravilloso reposo de Ribadiso; la llegada, Santiago; la siesta en Finisterre; tantas y tantas vidas compartidas en el camino; las fechas de piedras; las flechas amarillas; los mensajes de ánimo ... creo dejarme tantas cosas que tengo la sensación de estar en lo cierto, tengo tantos recuerdos, ha sido tan intenso, que me parece haber estado fuera mucho más de lo que realmente he estado...


Ahora toca seguir las flechas amarillas que te marca la vida, seguro que están ahí, en algún lugar, y si dejas de verlas, vuelta atrás, no hay prisa, no es una carrera, no te espera nadie, simplemente se trata de hacer tu camino.

Se acabó, son las 21:01 h, me ha costado algo más de una hora acabar el post, la lista de reproducción, casualmente de algo más de una hora ... vuelve a reproducir Not as we, me encanta esta canción.

Voy a incluir algunas fotos aprovechando que Silvia ha publicado ya las fotos en su álbum de picasa ... ahora sí, me voy a retozar la camita ... Arctic Monkeys - SOS

Me siento con fuerzas, desbordo energía, así que no esperéis de mi lamentaciones, creo que esa es la sensación que inspiró mi título jejeje

Fotos del viaje del álbum de Silvia

Just do it!

I'm ready to run!

Un abrazo,

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es como te deja EL CAMINO... con fuerza, vitalidad, energía,... un poco más libre de ataduras y pesquicias que nuestro entorno, esa sociedad que hemos creado entre todos, nos lanza para evitar que te descarriles.
Pero ahí está el "kit de la cuestión”. Porqué tenemos que estar todos "encarrilados" por el mismo camino? Como tú bien dices, mi buen amigo, tenemos que seguir las flechas de nuestro propio camino, dejando de lado las flechas que nos pintan otros.
SI NO HAS ENCONTRADO TUS FLECHAS, EMPIEZA A VER Y DEJA DE MIRAR.

Iván dijo...

Caminante no hay camino, se hace camino al andar ...

Ivan in the way!

;D