domingo, 22 de agosto de 2010

28/07/2010 - 5. Skaftafell – Seydisfjördur

Pese a no llover la noche fue algo más fría en comparación con las anteriores. La tienda volvió a responder bien, tanto con el frío, como con la lluvia.

La canción del día, por repetición ... por placer, por todo ...




No se si había compartido con vosotros que finalmente tuvimos que cambiar la Ferrino MonsterLite 2, por problemas de filtraciones, y hemos adquirido una Vaude Space I, tiene una forma menos resistente al viento, pero en cambio tiene una columna de agua en techo de 5000mm y de 10.000mm en suelo (No hace falta que entremos en comparaciones entre material alemán y italiano, pero digamos que se cumple la norma automovilística)

Esperamos a que a las 9 abriera el servicio del camping para salir con un buen café con leche en el cuerpo, y así empezamos a descubrir ruta.

Aprovechamos que el día era realmente claro para parar en Jökursárlón y hacer muchas fotografías y algún video que no pudimos hacer el día anterior. A partir de ahí, poco que explicar, el paisaje sigue siendo precioso, pequeñas poblaciones, ovejas en los rincones más inhóspitos, muchas aves, muchas lagunas a uno y otro lado de la carretera.


Las ovejas conservan aún por esta época toda su lana, no se si se puede apreciar en las fotos, pero realmente tienen una lana super fina y limpia. En general las ovejas tienen tres propósitos para los islandeses ... ya que se aprovecha su carne, su leche y su lana.


La etapa del día fue muy larga, la razón por la que tomamos esta decisión fue por que a priori no había ningún pueblo de nuestro interés, el punto intermedio que iba mejor era Hofn, pero pensamos que valía la pena estar más días en Skaftafell.


Cuando empezamos a bordear la costa este islandesa, no podía evitar acordarme de nuestra Costa Da Morte, las comparaciones son odiosas y personalmente me declaro un total admirador del Norte Ibérico, pero sí, tenía un aire... acantilados abruptos, muchísimos prados verdes, mar picada, niebla....

Paramos en una ocasión para probar suerte en ciertos miradores de acantilados, tengo que reconocer que tenía alguna obsesión en este viaje, uno era ver y fotografiar alguna ballena, pero otro son los Frailecillos, los Puffin. Me daría mucha pena volver a casa sin ver o fotografiar alguno.

Poco antes de Breiddalsvik, encontramos un desvío para ir a Egilstadir, a priori se puede ir por montaña o siguiendo los fiordos por costa. No especificaba que fuera una ruta de montaña, así que nos lanzamos a la aventura, poco después recordamos cierta explicación de Xavier Moret (en "La isla secreta") su libro por estas tierras. Atravesamos lugares geniales, subidas increibles que el coche parecía no poder superar, rodeados de cascadas, de ríos y … como no, de ovejas.

Allí donde hay tierra islandesa... hay ovejas. Seguramente el lamp vende menos que los Puffin, pero se merecen todo mi respeto. Las he visto pastando hasta en los alrededores de los volcanes donde apenas podía aguantar la respiración por el olor a huevo podrido... Impresionante!

Llegamos a Egilstadir, que bien puede considerarse la capital del Este, sin mayor problemas. A partir de ahí debíamos desviarnos por un puerto de montaña hasta nuestro destino.

Durante toda la costa la niebla fue una peligrosa compañera, pero la densidad de ésta cuando intentamos llegar a Seydisfjördur era exagerada, costaba ver desde un palo indicador de la calzada al siguiente.

Una vez descendido el puerto tuvimos la sensación, seguramente exagerada gracias a la niebla, de llegar a un pueblo fantasma. Así pudimos comprobarlo después de alojarnos en el hostel de la ciudad. Muy poco movimiento, barcos oxidados, fábricas cerradas... Pero aunque pueda parecer extraño es un lugar con bastantes visitas pues de aquí parten muchos trekking's por los fiordos del este y además, por que parte el ferry que une Islandia con Dinamarca. Por lo que se trata de llegada y partida de muchos Europeos del Noreste (Dinamarca, Alemania...)


Fue la primera noche en la que disponíamos de cocina, así que como podéis imaginaros me tocó cocinar … mucho arte y más imaginación para unos lazos a l'amatriciana … pero con salchichas frankfurt, que era lo que salió al paso. La cosa no salió del todo mal ;D

Además pudimos disfrutar de una agradable conversación con una pareja alemana, nos explicaron sus vivencias en la isla, que lugares les habían gustado, ya se volvían para Alemania. Hablamos de los Puffin, los frailecillos. Ellos no los habían podido ver, según he estado leyendo hay una reducción de parejas que anidan en Islandia, realmente un problema para ellos, y no saben bien las razones, cambio climático, reducción de comida …


Aproveché que tenía conexión a Internet para recabar posibles lugares para avistamientos y intentar trazar alguna posibilidad viable en nuestra ruta.

Con esas nos fuimos a la cama.

Un abrazo,

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