lunes, 23 de agosto de 2010

30/07/2010 - 6. Seydisfjördur - Laugar (Myvatn)

El día amanecía ambicioso, además de los resultados de mis deberes de la noche anterior, teníamos las recomendaciones de la pareja Alemana en nuestro camino por el norte.

Para comenzar, aparte de las Westman islands que no habíamos podido visitar, la isla de Grimsey, que no estaba en nuestros planes y Latrabjar, que es un lugar al que nos motivaría ir, pero Westfiords son relativamente inaccesibles más si cabe con el resto del plan, aparecía una alternativa adicional para la observación de Frailecillos. Estaba a aproximadamente 1h y media de Seydisfjördur, volviendo hasta Egilstadir y conduciendo hacia el norte hasta Borgarfjördur, en un lugar llamado Bakkagerdi.

Estaba realmente ilusionado por intentarlo, aunque había que conducir por carreteras secundarias, no asfaltadas, y atravesar finalmente un puerto de montaña complicado según algunas guías. Tan complicado como precioso, situado al final de un impresionante fiordo, en un gran día de sol.



Después de una hora y media de coche, llegamos a Borgarfjördur, sin la sensación de que íbamos a conseguir nada nuevo, ya acechaba la presión para que diéramos media vuelta, pero soy Tauro, y mi cabeza dura no quería oir hablar de volver sin llegar hasta el final del camino. Allí había un cartel enorme con un Puffin, sobre la web www.puffin.is.

No era mal preludio.

Era un pequeño puerto pesquero, con un par de acantilados altos, y parecía preparado como una reserva de aves. Por lo que había leído únicamente se puede visitar en verano. Hay un par de escaleras de madera con miradores, y listo.

Subíamos la escalera con sigilo, ya había podido comprobar con inmensa ilusión que el agua estaba llena de estos pequeños bufones de mar. Peso la sorpresa fue cuando a media escalera, uno se poso a escasos metros de mí, tenía la boca llena de arenques y se disponía a reservarlos en su nido. Os dejo aquí la imagen. Realmente son preciosos.


Como pasa siempre, no sabes lo afortunado que eres cuando te pasa algo, hasta que puedes contrastar su valor, durante las siguientes 2 horas, no hubo Puffin que se acercara a menos de 8-10 metros. El resto estaban al otro lado del acantilado. Pero bueno, bien vale una primera vez.


Nos pusimos en marcha después de almorzar algo, camino de MyVatn, para dormir finalmente en una pequeña población cercana, Laugar.

El primer objetivo era Detifoss, según las guías la cascada más caudalosa de Europa, para llegar tuvimos que atravesar 36 kilómetros de una carretera de grava terrible. Pero cuando llegas, el increíble el rugido te hace sentir pequeño... notas una enorme la fuerza.


En medio del desierto aparece un cañón, separado por 50-80m de agua marrón, supongo que por la fuerza con la que baja, que arrastra toda la tierra por donde pasa. La caída debe tener unos 40m pero es absolutamente espectacular. No se como explicarlo, simplemente sientes la fuerza. Te sientes totalmente frágil y vulnerable.


No quisiera pero a riesgo de ponerme filosófico, creo que es en general, como resumen del día, y como sensación de este viaje, de esta aventura, una de las cosas que me está gustando de Islandia es que fácilmente descubres o convives con la fuerza de la naturaleza, es como si fuera fácil tocar con los pies en el suelo y notar los latidos de la tierra…

A pocos kilómetros nos esperaba Krafla, una de las zonas volcánicas más activas de la isla, el paisaje es totalmente distinto al de los fiordos del este, un desierto de tierra negra te rodea a lado y lado de la carretera, montañas oscuras en el horizonte y mucha sensación de calor.

Antes de acercarnos al Krafla, a pocos metros en coche, puedes ver pequeños cráteres al lado de la carretera, agujeros humeantes, que no solo escupen humo, o borbotéan azufre, si no que también apestan terriblemente, en mi caso hasta darte náuseas.




En el Krafla, hay un paseo preparado, aunque peligroso al rededor del volcán, si no son incorrectos los datos que hemos leído, tuvo su última erupción hace 11 años, y todavía mantiene viva su actividad volcánica, chimeneas humeantes, olor a azufre … y kilómetros a la redonda alrededor de roca volcánica negra, te hacen intuir la magnitud de la fuerza.



Empezó a llover con fuerza, después de disfrutar del día más caluroso desde que llegamos a Islandia, hasta ahora la media rondaba los 12-13 ºC. Así que no pudimos ver mucho del lago Viti justo al lado del Krafla, y tampoco del lago MyVatn, un verdadero paraíso para los ornitólogos.

De todos modos, estamos hospedados muy cerca, por lo que esperamos poder visitarlo más tranquilamente los siguientes días.

Mañana nos toca otro día interesante. Husavik, con su Museo de la Ballena, el Museo del Falo y la excursión de avistamiento de ballenas. Aunque será difícil que sea un día tan productivo como el de hoy.

Os cuento pronto.

Un abrazo,