martes, 24 de agosto de 2010

31/07/2010 - 7. Laugar - Husavik

Melodía del día ... volviendo a los sonidos islandeses: Mum - We have a map of the piano



Nuestro primer desayuno buffet no pudo acabar de otra manera, fue como ir a una gasolinera en reserva y soltar un “lleno por favor.” Así salimos hacia Husavik, con la esperanza de ver ballenas. Estábamos relativamente cerca, a unos 60 kilómetros de Laugar, como siempre desde que hemos pisado esta bendita tierra, a poco de llegar, una densa niebla daba esencia al lugar.

Eran pasadas las 9:30h cuando llegamos a Husavik, una ciudad pesquera con algo más de vida que Seydisfjördur. Nos acercamos a ver las taquillas, aunque la intención era ambientarnos antes con una relajada visita al Museo de la ballena, justo al lado del muelle. El próximo pase era a las 12:00h, para nuestra sorpresa la chica de la taquilla era Española, así que aprovechamos para mantener una agradable conversación, buscando algo de complicidad.

Nos recomendó esperar un poco a ver si amainaba la niebla, que era al final lo que habíamos decidido nosotros. Y además nos recomendó dos o tres lugares interesantes para comer.

Nos fuimos al museo, la verdad es que está muy bien, pero no puedo quedarme con las ganas de explicaros lo curioso, supongo que como resultado del propio debate interno en relación a la caza de ballenas que ha existido y existe en este país.

Existe una habitación principal donde explica información general sobre las ballenas, hábitos, apareamiento, evolución de la especie, explicación de situación de las diferentes especies, migraciones de las ballenas y demás datos de interés. Pero después existen diferentes salas específicas, unas más populares como la sala de homenaje a Keiko la orca islandesa que protagonizó la película “Liberad a Willy”, seguramente la orca más famosa; pero otras totalmente enfrentadas, así por ejemplo mientras en una sala te encontrabas proyecciones sobre la defensa y protección de las ballenas, en otra te encontrabas arsenal de uso en la captura, y videos sobre la captura y el uso de la ballena comercialmente.

Por último hay una segunda planta con diferentes maquetas de esqueletos.

Con la visita, ya nos dio el tiempo justo para que llegara la hora de la excursión, así que nos dirigimos al puerto, tuvimos la suerte de podernos poner en popa, justo a las 12. No fue un lenguaje nuevo para mi, es el lenguaje típico del quemado cuando paseas en verano por cualquier ciudad costera … “Rubia a las 6, Morena a las 11,...” Es lo que tiene haber tenido una pubertad intensa y bastante geek.

El barco no era excesivamente grande, unos 15-20m y con un mástil de apenas 4 o 5, en el que el guía se subía para ayudar al “captain” a guiarnos en la búsqueda. A no mucha distancia de la costa, os puedo asegurar que en ningún caso abandonamos la bahía, que no es pequeña, pero no estaremos hablando de muchos kilómetros, ya vimos nuestro primer ejemplar un Harbour Porpoise.


La verdad es que era una escena curiosa, dos o tres embarcaciones de las diferentes compañías que ofrecen el servicio, moviéndose de un lado para otro, con la poca agilidad propia de una embarcación, y con 40-50 personas a bordo gritando, allí, there, ohhh, iuuuhhh

Fue gracioso, por que coincidimos con una pareja de Arnes, en Tarragona, así que disfrutamos no solo de las 3h de excursión si no de una muy agradable conversación durante los tiempos muertos.


También fue gracioso estar absolutamente rodeado de Puffins, frailecillos, durante todo el viaje, y yo que me sentí el día anterior como todo un explorador por haber conseguido encontrar en Borgarfjördur... En cualquier caso, hay que valorar las cosas por lo que cuesta … ¿no?

;-)


A poca distancia vimos un ejemplar algo más grande, una Minke whale que nos llevaba a toda la flota de whale watchers a la carrera, después de aparecer justo delante de otras embarcaciones, juramos en hebreo en relacíón a la manera de tripular de nuestro captain …


... para más tarde querer abrazarlo cuando la misma ballena nos regaló una respiración a escasos 2 o 3 metros de nuestras embobadas caras.


Para seros sinceros, teniendo en cuenta también lo que muestran en los folletos publicitarios, te imaginas las típicas jorobadas o cachalotes saltando sobre el agua, y golpeando con su enorme aleta. Nada más lejos de la realidad, las ballenas o delfines aparecían para respirar, enseñaban la aleta y para adentro.

Cuando nos cansamos de jugar con la Minke, pusimos motores a fondo, hasta alejarnos de la costa, superando la isla Lundey, realmente hacía mucho frío, íbamos bien abrigados con braga, guantes, gorro, polar... pero la gente que no paso mucho frío, te ofrecen trajes térmicos, pero para cara y manos está bien ir bien abrigados.

De repente nos empezaron a rodear un grupo de White beaked dolphins, os pongo los nombres exactos por si a alguien le resulta interesante, no por que me las quiera dar de biólogo.


Fue realmente lo mejor de toda la excursión, los delfines a diferencia de las ballenas son tan observadores como nosotros y les gusta jugar y curiosear. Por lo que no paraban de saltar a nuestro alrededor y ponerse a nada justo a apenas 2 o 3 metros de nosotros en la popa de la embarcación.


Y con esas de vuelta al embarcadero, amenizado por un chocolate caliente y una especie de bizcochos. Y por la genial conversación, intentaremos visitaros pronto en Arnes.

Una vez de vuelta a Husavik, comimos justo al lado de la taquilla, curiosamente la mujer del dueño era Española (quizá habría sido más fácil decir la dueña) y tenía un genial equipo de trabajadores, no puedo asegurar que los 3, pero 2 seguro que sí, eran su hijo y hija, dos rubios platino de ojos azules que nos dejaron mudos, al respondernos en perfecto castellano, no creemos que superaran ninguno de los 2 los 12-13 años, y estaban al pie del cañón ayudando al padre, fue el niño quien me preparó la buenísima trucha que acompañó a la sopa de pescado y quien me cobró más tarde.



Tengo que reconocer que después de ver el Dutti Free de Islandia, en el que Sardá visita la isla con Mercedes Milá, sabía que tendría que pasar por la siguiente situación, y es visitar el Museo del Falo. No por nada, me parecía muy interesante y además la persona que lo creó me pareció un tío simpático y curioso, pero las comparaciones son odiosas... y contra un cachalote señores, Nacho Vidal es un aficionado.

Hay diferentes especies, aunque supongo que la cabra tira al monte, la mayoría de ejemplares son de ballenas, a partir de ahí, focas, y algo menos mamíferos, si humillantes son las de las ballenas, las de las morsas son para que se caigan las lágrimas, estaría un poco feo ponerme a describir aquí las razones, así que lo dejo en manos del curioso que quiera compartir experiencia. En relación a los mamíferos poco más que añadir, excepto que los cabrones, o carneros, tienen poco falo, pero unos huevos, como diría Lluís uno de mis profesores en la Hofmann, “de competi”.

No tengo palabras para describiros la de elefante, pero vamos, para los de campo es como la de caballo pero con gigantismo.

Alguna curiosidad más, muchas cartas de donación de hombres, entiendo que quieren que su pene se pueda ver hasta después de muerto, muchas lámparas hechas con escroto, alguna foto de tíos enseñando su pene, y algo que me encantó, supongo que al ser jugador de balonmano me hizo gracia, y fue bajo una foto de la selección islandesa de balonmano cuando consiguió medalla en los juegos olímpicos de Pekin, una reproducción de diferentes penes, se sobreentendía que de los jugadores en plata, a tamaño “real” … lo pongo entre comillas por que entiendo que si había alguna “habita” en el equipo, le darían el tamaño estándar, y listos.

Para acabar la visita hablamos con Sigurdur Hjartarson, el creador del museo, una persona muy amable. Realmente valió la pena la visita. Os dejo aquí la web para los curiosos.

Para acabar con la jornada, de vuelta a Laugar, pasamos por MyVatn, el día hoy era algo más estable y queríamos pasear, estoy algo cansado de hacerle fotos a los patos, sobretodo por que la mayoría de especies, siguiendo el símil de los cromos… “tengui” pero un paseo es un paseo, al menos esa era la intención.

Para seros sinceros, creo que es un acierto no haber dormido en MyVatn, la traducción por si no lo sabíais es agua mosquito. Nunca había visto tal cantidad de mosquitos, así que a la media hora estábamos metidos en el coche volviendo hacia el hotel, intentando matar aquellos que se habían metido dentro pegados en la ropa o entrando al abrir la puerta.

Mañana nos vamos a Dalvik, nos toca pasar por la capital del Norte Akureyri, y acabar de decidir que hacemos con el día suelto que tenemos, bien los Westfiords, nos atrevemos con el interior, o nos pegamos una buena etapa y nos vamos ya a la península de Snaefellness.

Un abrazo,

1 comentario:

Pepe B dijo...

Realmente es un pais que guarda esa esencia de la naturaleza virgen entre sus montañas, lagos, rios y mares. En algunos aspectos me ha hecho recordar a New Zealand... pero al mismo tiempo las animales y la vegetación son muy diferentes...
Seguid disfrutando del viaje...