sábado, 28 de agosto de 2010

01/08/2010 - 8. Laugar - Dalvik

Día tranquilo, volvimos a llenar depósitos en el desayuno buffet del hotel, no se si lo había comentado en el anterior resumen, pero con fosshotel conseguimos unos precios muy razonables en modalidad sleeping-bag más desayuno, concretamente 25€ o 30€ en función de la población.

A partir de ahí destino Godafoss, otra de las bellas cascadas del país, os diría que no te acabas de acostumbrar a estas cosas, pero después de una semana aquí, tengo que reconocer que los cientos de pequeñas cascadas, y no por ellos menos bonitas, que encuentras continuamente a ambos lados de la carretera, han dejado de generar la sorpresa de los primeros días.


Después de Godafoss el objetivo era la capital del norte, Akureyri, nos plantamos allí en poco tiempo, la distancia era corta, comparado con las etapas anteriores, apenas 60 kilómetros. Para ver una preciosa iglesia luterana, religión más difundida en Islandia.

Al poco de llegar ya notamos el ambiente urbanita que habíamos casi olvidado por completo... parquímetros, tiendas de souvenirs, tiendas, tiendas, tiendas, restaurantes de comida rápida, mucho restaurante italiano, parecía que celebraban alguna fiesta y tenían una pequeña feria.

Una de las cosas que me extraña en Islandia es que no hay pescaderías, me resulta extraño, buscaré a ver cual es la razón, por simple curiosidad, no se si es que todo el mundo compra en la lonja, si es que solo se quedan pescado congelado, o que es exactamente lo que pasa. Pero precisamente hoy que hemos visitado las tres poblaciones más pesqueras de Islandia, esperaba ver alguna y no ha sido así.

La iglesia era realmente bonita, y ofrecía unas vistas de la ciudad y del fiordo impresionantes, pero tampoco vimos mucho más, el ayuntamiento, el teatro y comimos para romper la monotonía una pizza en la pizzería de turno islandesa.

El ambiente no nos gustó, pero no sabemos si la razón era la festividad, o la ciudad en sí misma, mucho más “maccarronéo” para resumir.

La siguiente parada en el camino era Dalvik, ya en pleno fiordo Eyyafjördur, teníamos la reserva allí, nos ha sorprendido mucho la población, no tiene mucho especial, pero está todo el pueblo decorado con manualidades de escolares, peces hechos con botellas, escenas de pesca con boyas, chubasqueros, botas... le daban un toque especial, de alegría, a una ciudad algo gris.


Como llegamos pronto, nos decidimos a continuar por el fiordo y visitar las otras dos ciudades de pesca por excelencia en el país, Olafsfjördur y Siglufjördur, ambas estarán pronto unidas por un túnel, pero ahora tienes que atravesar una carretera de montaña bastante larga.


Conducir por Islandia tiene diferentes curiosidades, además de las señales de advertencia por la presencia de animales alrededor de la calzada, básicamente ovejas. Existen las de aviso de graba, y un alguna de interesante, a la par de peligrosa si no las conoces claro. Hay ciertos puntos de la carretera que se estrechan, suele ser habitual en las carreteras secundarias, tiene preferencia el que ha superado la señal al llegar al estrecho.

Pero incluso en la road 1, en general la mayoría de puentes, incluso algunos muy largos, son solo de un carril, y tiene cada ciertos metros unos puntos de escape para que los coches se aparten y dejen pasar al de sentido contrario. No creo que fuera viable en un país con mucha más densidad de tráfico, pero me parece muy acertado por el ahorro en infraestructuras, la verdad.

Lo mismo sucede con los túneles, suelen ser de un carril, algo que puede generar algo de claustrofobia al volante, eso sí, en los túneles la prioridad está establecida al inicio y los puntos de escape intermedios están solo para el carril sin prioridad.

Tras superar una densa niebla y después de un túnel de 3km, llegamos a Olafsfjördur, con un sol de justicia que nos mostraba un pequeño fiordo. Es una población pequeña, no creo que tenga más de 1000 habitantes.

Cruzando el río llegas a unas pequeñas casas de granjeros, realmente bonitas, muchas casas en las praderas, con muchos columpios para los más pequeños. Al final del camino encontramos además un grupo de granjeros y granjeras segando y recolectando como antaño.

Nos pusimos en marcha a través del puerto de montaña, hasta Siglusfjördur, menudo trayecto... la carretera no era de asfalto, con el peligro que puede suponer la graba, la mayoría de coches locales son 4x4 pero montan unos neumáticos al estilo Monstertruck americano, y al lado de ellos básicamente ves los faldones del coche, así que imaginaros. Además de nuevo una densa niebla, y para acabar que no eran menos de 40-50 kilómetros de ruta.


Antes de llegar un nuevo túnel, esta vez mucho más corto, y otra vez sol al otro lado. Esta población, algo mayor que la anterior, es preciosa, el puerto está entre elevadas montañas aún nevadas. Y la verdad es que cuando Lorenzo se deja ver por Islandia, con su increíble cielo azul, los paisajes se vuelven fotogramas inolvidables de tu vida.

La cosa no fue del todo agradable, algo raro se cocía en la población, dimos un paseo, la típica iglesia luterana de la población, pero al igual que sucedía con Aukureyri alguna celebración se preparaba en el pueblo. Habían muchas auto-caravanas, muchos moteros, un escenario y imagino que miles de litros de cerveza.

Creo que ha sido la primera vez en la que me he sentido observado. Así que no tardamos en volver a casa. Quizá simplemente necesitábamos descanso.

Y aquí estamos, en Dalvik, apunto para cerrarme en la momia.

Mañana todavía no sabemos que nos deparará el día, en principio queremos ir a Hvammstangi, una de las últimas poblaciones del norte de Islandia, limitando casi con el Westfiord, hemos leído que se pueden avistar focas y leones marinos, y hacer algún trekking interesante.

Pero también nos llama mucho la provincia de snaefellness, por lo que quizá, si vemos que nos plantamos temprano en Hvammstangui, vayamos a Arnastapi a dormir que nos han recomendado su camping.

Todo se andará.

Un abrazo,

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